#17M Día Internacional contra la LGTBIfobia

Una fobia más, este país está lleno de fobias, fobias alimentadas y sustentadas por el estado, me atrevo a decir que independientemente de los colores que lo presidan.
Fobias y más fobias, fobias que generan odio, odio sostenido por creencias irracionales y creencias que consienten los estados, las instituciones y los medios de comunicación, se odia a las mujeres, a los colectivos cuya sexualidad difiere de la que es considerada normal, se odia las personas de colores y a las que huyen de las guerras, a las que no son tan ricas como sería deseable y a quienes levantan su voz contra sus normas.
Cada vez que aparece una fecha más o menos simbólica en el calendario, que nos recuerda, porque luego se nos olvida, que tal o cual grupo está sufriendo algún tipo de discriminación nos llevamos las manos a la cabeza y rápidamente se cocina un papelito en el que se deja muy clara una postura de adhesión-comprensión-rectificación con el colectivo en cuestión, o bien, se piden imposibles a gobiernos imposibles.
¿Para cuándo en este país o en muchos otros se irá a la raíz de las fobias? Pues debe ser que va para muuuuuyyyyy largo, porque ese viaje al origen de la fobia pasa por contradecir, eliminar y reeducar a sectores muy influyentes de la sociedad, demasiadas etapas con demasiados obstáculos a los que a nadie le gusta enfrentarse. ¿Quiénes nutren el odio por las diferencias? No parece tan difícil la respuesta, el odio y su hermana la fobia necesitan de aquellas personas o instituciones que se creen en posesión de la verdad absoluta y aunque la verdad absoluta no exista y sea por ello la creencia más irracional de las que existen, esta no se cuestiona es el tragar sin masticar, para que nos vamos a complicar la existencia.
Todo esto es hartante, hasta el punto de que a una le aturden y rechinan los escritos que no van a ningún lado y sinceramente no contentan ni a quien lo escribe ni a quien lo lee.
No queremos acompañar a las personas en su sufrimiento, en su desigualdad ni en su discriminación, queremos que esto acabe y para ello es necesaria la contundencia, el reproche y la eliminación de pseudoverdades adoctrinantes, acabemos con los privilegios que permiten, a personas pertenecientes a instituciones como la iglesia o la vida política, al mundo de los supermachos como los toros o el fútbol o a los medios distorsionadores de la comunicación, despachar por su boca consignas antipersonas, excluyentes y faltas de autenticidad, porque en ese “tragar sin masticar” al que antes hacía referencia hay otras muchas personas que se lo creen y el daño, el dolor y el sufrimiento que se causa es, a menudo, irreparable.
Últimamente hemos escuchado auténticas atrocidades dichas contra las mujeres, contra los colectivos LGTBI, contra las personas pobres, inmigrantes y refugiadas, ¿Por qué continuamos consintiendo, a pesar del horror, que esto ocurra? Sólo puede haber una explicación, el miedo, miedo al poder y a los y las poderosas.
La reeducación tan necesaria para cambiar mentalidades, pasa por suprimir lo aprendido como causante de tantos males, se dijo, se mantuvo, se defendió y fue el fatídico error de esta sociedad…pues cambiémoslo sin miedo, defendamos lo coherente, demos los pasos imprescindibles para llegar al destino más justo donde la intolerancia con las personas por razones de sexo, orientación sexual, etnia o clase social sea algo despreciable e inconcebible.
En una futura sociedad libre, justa e igualitaria hay quienes no tienen cabida y no seré yo quien lo lamente.

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